viernes, 26 de mayo de 2023

"La evaluación...estigmatiza la ignorancia de algunos para exaltar la excelencia de otros."(Perrenoud,2008).

Este texto de Philippe Perrenoud ingresa y se extiende sobre un tema recurrente en la discusión didáctica-pedagógica –concentrado en la evaluación de los alumnos– se organiza a partir de una Introducción que presenta “La evaluación entre dos lógicas”. Evaluar, tarde o temprano, es crear jerarquías de excelencia, en función de las cuales se decidirá el progreso en la trayectoria escolar, la selección para ingresar a la escuela secundaria, la calificación para ingresar al mercado de trabajo; es entonces donde la nota pasa a ser un trato mercantil, un acuerdo entre el docente y el estudiante. Atraviesa este apartado la pregunta por una evaluación al servicio de la selección o al servicio de los aprendizajes, dando lugar a la evaluación tradicional y otra emerge –la evaluación formativa– que implica transformar la enseñanza, reorganizar al grupo y las estructuras escolares; que adquiere todo su sentido en el marco de una estrategia pedagógica de lucha contra el fracaso y la desigualdad social. El Capítulo 1 “La evaluación en el principio de la excelencia y del éxito escolares” plantea en el marco de una sociología de la evaluación –que busca explicar el fracaso escolar–, el estudio de las normas y jerarquías de excelencia. Esta sociología de la educación entiende que el éxito y el fracaso escolar son realidades socialmente construidas, representaciones fabricadas por la escuela que tiene la potestad de fabricar los juicios de excelencia y de darles fuerza de ley.

¿Una menor severidad y exigencia implica necesariamente una evaluación más formativa? ¿Por qué se acepta tanta imprecisión en la definición de las normas de excelencia, de los niveles de exigencia y los procedimientos de juicio? (Andujar, 2023). Estos son algunos de los interrogantes que se nos plantearon en clase, y claramente no son los únicos pero por lo menos tenemos donde arrancar, un hilo del que tirar. La imprecisión se acepta porque sino no podría funcionar el sistema, porque es mas fácil corregir, lleva menos tiempo.

No pretendamos encontrar en estas páginas un modelo ideal de evaluación ni una reflexión acerca de la medida, sino que hallaremos una presentación de la evaluación formativa como una propuesta que introduce una ruptura con la evaluación tradicional, normativa. La verdadera evaluación formativa -nos dice Perrenoud- está unida a una intervención diferenciada y adquiere sentido en el marco de una estrategia pedagógica de lucha contra el fracaso y las desigualdades.

jueves, 25 de mayo de 2023

Sobre el análisis de la hegemonía

¿Que es la hegemonía? Es lo primero que nos preguntamos en esta clase. La hegemonía es lo que tomamos como algo natural, lo que debe ser, nuestra única realidad. El autor refiere a una tradición selectiva, de un mundo en constante cambio, que me quedo y que descarto. 

Pero ahora, ¿de qée manera participa en la escuela? Con el curriculum oculto y regularidades básicas, los docentes promovemos y aceptamos esos modelos y tradiciones que dependen de lo político y económico. ¿Qué enseñamos por abajo? ¿Quién se beneficia de esta hegemonía? 

Apple M. expone que para saber que es el conocimiento debemos comprender cuales son las relaciones de lucha y de poder. Por mi parte, tengo que entender que trabajo con el conocimiento que no es un ladrillo, y que este trabajo se basa en el vinculo con las personas. 

La ideología, contraria a la hegemonía, es un sistema de creencias, significados, valores y compromisos sobre la realidad social. Se vincula a los conflictos entre las personas que buscan o tienen poder. 

La educación crea y sostiene el cambio social. La enseñanza afecta el progreso y crecimiento económico gracias a la igualdad de oportunidades educativas, que permiten superar las desigualdades sociales. 

¿Qué lugar ocupa el docente a partir de su ideología?

Docentes acomodaticios: Adoptan una actitud apolítica, se niegan a asumir riesgos, se escudan en el profesionalismo y la objetividad científica.

Docentes hegemónicos: ponen su conocimiento al servicio de de las clases dominantes, elaboran ideología para dominar a los demás. 

Docentes críticos: no se identifican con el sistema, protestan y asumen actitudes ideológicas de oposición. Pero defienden la independencia. 

Docentes transformadores (mi favorito): se comprometen en el trabajo con distintos sectores sociales populares, tanto en la educación formal como alternativas pedagógicas. Proponen practicas emancipatorias, aplican la auto-critica. Luchan por los contenidos y los sentidos de la enseñanza develando el problema de la de la denominación de poder. 



domingo, 7 de mayo de 2023

Reprobar, ¿es solo responsabilidad del alumno?

Un estudiante puede desaprobar un examen, una materia o, directamente, reprobar todo un año de cursada debido a su “pobre rendimiento académico”. En este caso, el alumno deberá repetir el año, es decir, volver a cursar todas las asignaturas para obtener las calificaciones necesarias que le permitan seguir avanzando en sus estudios. Ahora bien, ¿cómo nos paramos, nosotros los docentes, frente a estas situaciones?

Entre los factores que pueden llevar a que un estudiante repruebe, se encuentran la dificultad de los contenidos, la desmotivación en el estudio, la falta de comprensión de la información y la corrección subjetiva del docente, entre otros.

Aprobar es calificar como bueno o “suficiente” al estudiante con respecto a algo. También permite asentir a una opinión o a una cierta doctrina. De este modo, reprobar es no obtener una calificación satisfactoria; en otras palabras, no alcanzar el nivel necesario para considerar que una determinada “prueba” haya sido superada con éxito.

El profe llegó a la clase con una evaluación sospechosa, que si bien él nos anticipó con tiempo de que leyéramos los respectivos textos de las clases anteriores, pero aunque hubieses leído los textos podría llegar a ser que te equivoques, ¿esa responsabilidad es meramente del estudiante? En lo personal, creo que el tipo de evaluación influye y mucho más los objetivos que uno tiene sobre ella, el profe eligió una muy puntual la cual no te dejaba explayarte, la evaluación era un múltiple choice de un formulario de google; ese tipo de evaluaciones no deberian ser parametro de nada porque no evalúa un proceso sino solo sirve para certificar, lo cual también pasa en el capítulo de los Simpsons que vimos en clase, nunca trata a la evaluación como un proceso de aprendizaje sino como nota para promover al año siguiente.   

La evaluación siempre estará en el ojo de la tormenta, ya que es esencial en todo proceso de enseñanza-aprendizaje. Ha de superarse la idea de considerar a la evaluación como el examen, la calificación, la nota, la certificación, la promoción, la simple medida y la decisión, sin más. La evaluación como sustancia propia del proceso de aprendizaje, como apoyo al mismo, como posibilidad del diálogo didáctico es una visión diametralmente opuesta que, obviamente, es por la que personalmente apostamos. 

Según Guerra el aula es el lugar en donde más se evalúa, pero donde menos se cambia, “…el curriculum que no se evalúa, o se hace a través de la evaluación de los profesores solamente, es difícil que entre en una dinámica de perfeccionamiento constante” (Gimeno, 1998); esto hace dudar de la eficacia y rigor de la evaluación como un proceso conducente a la comprensión y la mejora de la actividad educativa. El capítulo se centrará en la evaluación que hace el profesor de los alumnos, tanto para calificar como para determinar procesos de aprendizaje. El profesor replica la evaluación cada año a lo que los alumnos se acostumbran manteniéndose inalterable lo que hace que se produzca un dogma evaluativo que es muy difícil cambiarlo, además de ignorar elementos de los procesos enseñanza-aprendizaje. En la evaluación planteada en profundidad, es un proceso que pone en cuestión todas nuestras concepciones sobre la enseñanza y la educación. En efecto la evaluación de los alumnos es un proceso de metaevaluacion del profesor. Por último pero no menos importante, no se trataría de evaluar sólo conocimientos, sino también habilidades, destrezas y actitudes deberíamos evaluar para aprender, la evaluación debería ser continua e integradora. 

¿Quién es responsable de las notas? 



Idea clave 2.

La finalidad principal de la evaluación es la regulación tanto de la enseñanza como del aprendizaje.  ¿Se puede enseñar sin comprender las c...