Este texto de Philippe Perrenoud ingresa y se extiende sobre un tema recurrente en la discusión didáctica-pedagógica –concentrado en la evaluación de los alumnos– se organiza a partir de una Introducción que presenta “La evaluación entre dos lógicas”. Evaluar, tarde o temprano, es crear jerarquías de excelencia, en función de las cuales se decidirá el progreso en la trayectoria escolar, la selección para ingresar a la escuela secundaria, la calificación para ingresar al mercado de trabajo; es entonces donde la nota pasa a ser un trato mercantil, un acuerdo entre el docente y el estudiante. Atraviesa este apartado la pregunta por una evaluación al servicio de la selección o al servicio de los aprendizajes, dando lugar a la evaluación tradicional y otra emerge –la evaluación formativa– que implica transformar la enseñanza, reorganizar al grupo y las estructuras escolares; que adquiere todo su sentido en el marco de una estrategia pedagógica de lucha contra el fracaso y la desigualdad social. El Capítulo 1 “La evaluación en el principio de la excelencia y del éxito escolares” plantea en el marco de una sociología de la evaluación –que busca explicar el fracaso escolar–, el estudio de las normas y jerarquías de excelencia. Esta sociología de la educación entiende que el éxito y el fracaso escolar son realidades socialmente construidas, representaciones fabricadas por la escuela que tiene la potestad de fabricar los juicios de excelencia y de darles fuerza de ley.
¿Una menor severidad y exigencia implica necesariamente una evaluación más formativa? ¿Por qué se acepta tanta imprecisión en la definición de las normas de excelencia, de los niveles de exigencia y los procedimientos de juicio? (Andujar, 2023). Estos son algunos de los interrogantes que se nos plantearon en clase, y claramente no son los únicos pero por lo menos tenemos donde arrancar, un hilo del que tirar. La imprecisión se acepta porque sino no podría funcionar el sistema, porque es mas fácil corregir, lleva menos tiempo.
No pretendamos encontrar en estas páginas un modelo ideal de evaluación ni una reflexión acerca de la medida, sino que hallaremos una presentación de la evaluación formativa como una propuesta que introduce una ruptura con la evaluación tradicional, normativa. La verdadera evaluación formativa -nos dice Perrenoud- está unida a una intervención diferenciada y adquiere sentido en el marco de una estrategia pedagógica de lucha contra el fracaso y las desigualdades.
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